¡Únete ya mismo!

Algo de humedad

Poner a flote un submarino que se empeña en no flotar es, cuando menos, una tarea titánica y muy costosa. No sólo por las vías de agua incontroladas en las bodegas, ni tampoco por la numerosa (aunque controlada) plaga de hobbits-canívales que aún perduran más allá de la Puerta 75. Sino porque es extremadamente dificil encontrar voluntariosos tripulantes que accedan a unirse a un plantel que se caracteriza por su alto nivel de volatilidad (en todos los sentidos).

¿Cómo convencer a un joven grumete cuando el más veterano lobo de mar apenas lleva embarcado unos meses?¿Y como atraer a un científico de postín y reconocido (o no) prestigio a una embarcación cuyos laboratorios han sido convertidos, con el paso del tiempo, en casinos y casas de masajes de pies peludos?

Eso sí, hay trabajo para aburrir y la diversión está garantizada. Fíjense en el caballero de la foto. Ahí está, nadando un poco para relajarse en uno de las maravillosos pasillos-piscina de la zona de bio-laboratorios. Admiren esa brazada, ese estilo, esa saber estar ¿no les da envidia?¿De verdad no les corroe una extraña sensación por su interior? Pero ustedes ¿de qué pasta están hechos?

Venga, aventúrense en el Númenor Quest de una vez por todas y demuestren de lo que son capaces. A la derecha tienen el enlace que les llevará a la que será, sin duda alguna, la experiencia de sus vidas.

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