El misterio de la Esfinge, 2

Diciembre 21, 2009

El minisubmarino de exploración Alqua Silmaril Uno (conocido popularmente como el Alqua o la patata propulsada) se alejaba poco a poco de la gran mole grisácea y un tanto ominosa que era el NúmenorQuest. La turbieza de las aguas se había ido acentuando a medida que se acercaban al punto dónde esperaban encontrar el foco de contaminación submarina. Cuando los sensores del NQ comenzaron a indicar que era demasiado aventurado seguir adelante a riesgo de sufrir algún accidente, el Capitán Amandil decidió que era el momento de que los riesgos fuesen asumidos por el Alqua.

Y por eso, en ese preciso instante, Feadûr, Cebadilla y Beleg se encontraban a medio camino del punto de contacto con la mancha o Lad Helë, como ya le llamaban algunos: el Valle Negro.

- Por favor, Beleg, repíteme para qué estamos aquí -dijo por enésima vez la figura [redonda] enfundada en un traje de submarinista que respondía al nombre de Cebadilla -¿no se supone que el NQ es un submarino científico preparado para horadar y desentrañar los misterios que oculta el Belegaer?

- Pues eso mismo, Cebadilla -repitió también por enésima vez el Jefe de Buceo Beleg- vamos a desentrañar un misterio submarino.

- Pero no un misterio mítico o histórico. Ni siquiera cosmogónico. Y mucho menos mitológico… ¡vamos en pos de una mancha de restos de mumakil! -se quejó el técnico marisquero.

- Tanto da el grado de profundidad intelectual que le quieras dar a la misión, Cebadilla -expuso Beleg-, la cuestión es que estamos aquí para descubrir quien o qué está contaminando el mar y punto.

- No lo entiendo- interrumpió súbitamente el estudiante Feadûr.

-¿Qué no entiendes tu ahora?¿La problemática ecológica en que estamos envueltos?¿O quizá el conflicto mitológico que se plantea Cebadilla como parte de la existencia del NQ? -dijo con cierta sorna el Jefe de Buceo.

- No, que digo que no entiendo todos estos bips, estas luces y estas señales rojas que han aparecido de repente en medio de la pantalla -respondió Feadûr al tiempo que se encogía de hombros.

Beleg clavó su intensa mirada azul en la citada pantalla y, efectivamente, en clarísimos caracteres tengwar podía leerse “¡Alerta, peligro, enemigos!”. La típica señal de aviso con estilo hobbit, inconfundible señal de que el NúmenorQuest estaba siendo colonizado por medianos hasta en sus más íntimas formulaciones técnicas.

-¿Qué diantres pasa ahora? -preguntaron al unísono Beleg y Cebadilla mientras comenzaron a manipular algunos botones aquí y allá.

- El indice de contaminación del agua se está elevando de manera exponencial -dijo de repente la metálica voz de Eöl9000-, y la visibilidad “normal” se está viendo seriamente afectada, por lo que aumenta el riesgo de colisión. Sugiero pasar a visión por infrarrojos y utilizar el sonar de proximidad.

- Eso nos dejará completamente en tus manos, Eöl -dijo Beleg.

- Lo sé. -replicó el supercomputador- Te aseguro que lo se

- ¡Pues con eso me basta! -dijo Cebadilla, y en menos tiempo de lo que Gollum tarda en decir “Mi Tessssoroooo“, el ágil hombretón procedió a desconectar los controles autónomos del ordenador por el efectivo método de tropezarse, caer sobre el cuadro de mandos, apretar con el culo todos los botones posibles, derribar a Feadûr y terminar panza arriba agitando brazos y piernas como una tortuga patosa.

-¡Ffferfffecto! -exclamó una vocecilla aplastada en el fondo del minisbumarino y bajo ciento veinte kilos de marinero- ¡Fafora todof lof fiftemaf eftán en eftado manualf!

- Lo que significa que estamos navegando… -un sonoro ¡CLONG! y una agitación salvaje del Alqua interrumpieron drasticamente a Beleg por unos instantes-… al tún tún. Y al parecer hemos chocado con algo.

- Pues.. habrá.. que.. salir.. fuera… -resopló Cebadilla mientras lograba incorporarse gracias a la ayuda que Feadûr le proporcionaba desde debajo de su inmenso cuerpo.

El Jefe de Buceo pareció calibrar la posibilidades que se abrían ante ellos. Si se quedaban sin más en el Alqua poco podrían hacer salvo esperar que se agotase el oxígeno, ya que sin la ayuda del ordenador de abordo (desconectado y aplastado era poco probable que estuviese en condiciones de cooperar) no se podía salir de aquél ponzoñoso lugar. Pero si optaban por salir fuera, dependerían en exclusiva de su habilidad y eso era algo de lo que no andaban muy sobrados. Beleg hubiese seguido pensando y maquinando un buen rato de no ser porque empezó a notar un extraño frío que le subía por los pies hacia las rodillas. Cuando abrió los ojos y miró hacia abajo el oscuro agua ya le llegaba a la cintura.

-¡Hay que salir de aquí! -ordenó mientras buscaba a sus dos compañeros, que al parecer se habían adelantado a su orden y ya estaban saliendo por la escotilla hacia el exterior- ¡Seréis mastuerzos!

A los pocos segundos los tres estaban fuera del minisubmarino, sujetándose de un modo u otro a algunos de los agarraderos de que disponía el Alqua y tratando de ver algo entre las corrientes marinas y la negrura que parecía espesarse por momentos. Por el transmisor del casco Feadûr decía:

- Con lo que hemos chocado está por aquí debajo… y la corriente más fuerte parece venir de allí… estoy intentando llegar sin soltarme del Alqua… ¡no veo nada!… un momento… creo que toco algo… como un tubo… es metálico… y de su interior sale un buen chorro de algo oscuro… ¡puagh!… es mierda…

- Pues entonces sea lo que sea, viene de ahí -respondió Cebadilla- Quizá, si seguimos el tubo hasta su origen sepamos que está pasando por aquí… y siempre podemos volver al Alqua usando el tubo como guía.

- Esta bien. -atajó Beleg- Pero vayamos con cuidado. Sólo tenemos aire para cuatro horas, y no sabemos dónde puede terminar todo esto.

De ese modo, envueltos en una oscuridad pastosa, escurridiza y pegajosa, los tres marineros, enfundados en sus trajes especiales y con más agallas que sesera, se adentraron en la creciente mancha de polución usando aquel tubo como su única guía.


El misterio de la Esfinge, 1.

Diciembre 19, 2009

Alqua Silmaril 1 imaginado

Comenzaba otro día rutinario en la Sala de Control de Misiones para Altaralmaldil, Ingeniero de Buceo. Desde allí controlaba todo lo que sucedía con los minisubmarinos que eran las manos del NúmenorQuest en las procelosas aguas del Belegaer. Según el Plan de Acciones del Día, hoy el submarino se dirigiría a las llamadas “aguas oscuras”, cien millas al sur de dónde se probó, mucho tiempo atrás, el Alqua Silmaril por vez primera, con intención de investigar una creciente mancha de polución submarina.

El Ingeniero de Buceo, o I.B., como le llamaba la mayor parte de la tripulación ante la dificultad manifiesta que suponía pronunciar Altaralmaldil sin trabar la lengua dos o tres veces, comprobó una vez más que todo estuviera en orden en los indicadores que parpadeaban en las diversas pantallas de la sala.

Con voz monótona, sin vida, casi robótica, I.B. repetía la letanía de todos los días, que era respondida por una auténtica voz sin vida (biológica, al menos) y robótica, la del supercomputador con tendencias narcisistas y homicidas, Eöl9000:

- Sistemas de soporte vital del Alqua -decía el Altarmaldi… Altmaldiri…Altamardir… I.B.

- Correctos -respondía Eöl9000 con un deje tenebroso en su metálica voz.

- Reservas de oxigeno.

- Comprobadas y al 100% de su capacidad.

- Sistemas energéticos principales y secundarios.

- Operativos.

- Sistemas de propulsión.

- Sin fallos apreciables.

- Pues ya está todo -I.B. anotó unas cosas en los papeles de anotar cosas y fijó su atención en la pantalla dónde se veía a los marineros que tenían que hacerse cargo hoy del minisubmarino Alqua Silmaril Uno. Según el cuadrante de Voluntarios a la Fuerza hoy tocaba el equipo especial compuesto por Cebadilla (técnico científico experto en marisco), el estudiante en prácticas Feadûr y como jefe de misión, Beleg, el Jefe de Buceo y reconocido experto en inmersiones de riesgo variable (variaba en función de la calidad del material, del estado mental de la tripulación y de los ataques de nervios del propio Beleg).

Los tres, con  mejor o peor suerte, terminaban de colocarse los trajes de buceo especialmente diseñados para entornos hostiles medioambientalmente hablando. En otras palabras, estaban hechos de una especie de látex ceñido con un montón de tubos, bombonas y unas gafas, además de un nutrido grupo de indicaciones en colores fosforitos con mensajes como “esto es una manga, no una pernera“, “salida del oxigeno NO del miruvor” o “por nada del mundo apretar ESTE botón rojo“.

“A ver que tal se les da la misión” pensó I.B. “porque somo volvamos a meter la pata el Capitán nos cuelga del palo mayor… aunque no haya palo mayor en el NQ”.


Star Ducks Café

Diciembre 15, 2009

Una de las múltiples cafeterías del NQ con vistas a las inmensidades oceánicas

-No acabo de entender porqué hay que aumentar el número de cafeterías en el NQ- se preguntaba el capitán Amandil- habida cuenta de que la mayor parte de los marineros tienen en sus camarotes verdaderas destilerías ilegales de licor de patatas.

-Bueno- respondía, taciturno, el profesor Adanost, en su papel de Cocinero Jefe- en algún sitio tendrán que juntarse a tomar café de manera civilizada y social. No todo pueden ser reuniones clandestinas, así ¿cómo vamos a obtener beneficios con el impuesto sobre el juego?

- ¿Tenemos ese impuesto en el NQ? De hecho, ¿tenemos impuestos de algún tipo?

- Por supuesto, capitán -respondió Adanost-, de algún modo hay que financiar todo este tinglado.

- ¿Y la UAN y la AEIOU? -preguntó con cierto horror en la mirada, Amandil.

- No nos llega sólo con eso.

- ¿Seguro?

- Tan seguro como que Arda es lenticular -sentenció el Cocinero Jefe.

- Pues mal vamos…- el numenoreano se llevó una mano a la barbilla en el gesto universal de aparentar pensar profundamente.

- De ahí el proyecto de aumentar el número de cafeterías disponibles. He calculado que si abrimos una en cada sección del submarino podremos recaudar suficiente dinero como para no depender de as subvenciones externas nunca más. – en los ojos de Adanost parecía haberse formado el símbolo del numenoreano de oro, la moneda de curso legal en Nueva Númenor- Estamos hablando de ingresos millonarios que saldrían de la propia tripulación, por lo que, en realidad, los sueldos que se les paguen volverán a las arcas del NQ al poco tiempo como impuestos indirectos. ¡Es genial!

Pese a todo Amandil aún dudaba, ¿era lícita esa maniobra financiera tan propia de los enanos banqueros del Banco Erebor?¿No existía un elevado riesgo de amotinamiento (otro riesgo más, realmente)?¿Era cierto que con el dinero que mensualmente inyectaba la UAN y la AEIOU no se cubrían los gastos? Y, por Eru ¿cuantas cafeterías habría que instalar para que hubiese una en cada sección? El Capitán echo cuentas mentalmente… y al poco decidió que lo mejor sería hacer las cuentas en un papel, sentado en una mesa y con una calculadora a mano. Desde luego el cálculo mental no era su fuerte.

- Veamos… si en el NQ hay ciento doce secciones…

- Que sepamos -puntualizó Adanost.

- Sí, eso, que sepamos -prosiguió Amandil resignado ante la idea de que por alguna extraña combinación del diseño, la acción de Eöl 9000 y las fuerzas telúricas que parecían operar desatadas en el NQ, parecía existir un auténtico entramado espacio-temporal particular en el submarino que, según algunos, llegaba a extenderse por una cantidad infinita de universos paralelos-, entonces tendríamos que instalar ciento doce cafeterías…

- Supervisadas desde la Cocina Central -añadió rapidamente el Cocinero Jefe.

- Supervis… ¡un momento! – el Capitán frunció el ceño y levantó la cabeza mirando a Adanost- eso suena a que está usted pergeñando algún tipo de jugarreta relacionada con dinero, comisiones y cosas por el estilo, ¿me equivoco?

Adanost agachó la cabeza y, según el ángulo con que se mirase, pareció sonrojarse un poco.

- Bueno… este… había pensado en que el mejor sistema de explotación podría ser por medio de franquicias…

- ¿Franquicias?

- Bueno, ya sabe, Capitán- ¿No ha oído hablar de la cadena Star Ducks Café? La del Pato. Esa que tiene unos cafés excelentes y muy caros.

- No me suena -respondió Amandil.

- Que extraño, la UAN está llena de ellas. Hay una en cada campus, en cada facultad, en cada departamento, de hecho casi en cada pasillo. Son las preferidas de los universitarios y la gente “guapa” -Adanost parecía cobrar forma de númenoreano de oro por momentos…- Pues resulta que, por casualidad, adquirí los derechos de Star Ducks Café para plataformas marítimas, embarcaciones de superficie y otros elementos marinos. Así que, ¡qué coincidencia!, podría encargarme yo mismo de gestionar la instalación de las ciento doce cafeterías…

- Y cobrar…

- Una mínima comisión por cada una de ellas… nada importante… algo simbólico… ya sabe, por aquello del que dirán.

El Capitán Amandil, se levantó, dejó atrás la mesa con las hojas y los cálculos. Se apartó del Cocinero mientras cabilaba algo y entrecerraba los ojos. Recordaba lo que le dijo su padre cuando comenzó con toda esta historia del NúmenorQuest… “Tendrás que hacer sacrificios insospechados, tomar decisiones, equivocarte. Pero ten siempre ante ti dos objetivos: el proyecto tiene que salir adelante como sea y nunca pierdas la dignidad en ello”.

Star Ducks Café saltaba ahora delante suyo. Traía dinero, liquidez, futuro en una mano. Pero en la otra llevaba consigo dependencia, mercantilismo y una especie de servilismo. ¿Merecía la pena dar entrada a algo así en el mundo del NQ?¿Serviría para salvar el proyecto? Amandil clavó la mirada en Adanost. Le conocía desde hacía años y siempre le había inspirado una confianza completa, pero habiendo dinero de por medio ¿sería de fiar? Desde luego sin el Cocinero Jefe las Cocinas se habrían convertido en una especie de Mordor con guarnición al poco tiempo. Había que reconocer que las cuentas estaban en números rojos y era necesaria una inyección de dinero… y bien podía valer que ese dinero estuviese manchado de “café“.

- Bueno… creo que no perdemos nada por intentarlo -terminó por decir el Capitán- pero prométame que la cosa será comedida y que no nos supondrá nuevos problemas, ¿de acuerdo?

-¡De acuerdo!- Adanost, lleno de una especie de alegría incontrolable, no pudo evitar abrazar con todas sus fuerzas a Amandil mientras gritaba- ¡Dame un dol, merry dol!


La Puerta 75

Diciembre 11, 2009

La temida Puerta 75

Thorin Barbaestropajo se mesaba las barbas una y otra vez mientras miraba fijamente la puerta blindada  que había delante de él. Impreso en negros caracteres el número 75 indicaba que aquél mamparo de Mithril era el acceso a la última de las bolsas de resistencia hobbitico-canibal del NQ. Alguien, con sumo malgusto y mucha mala baba, había escrito bajo los número con pintura roja, simulando la sangre (o eso esperaba Thorin) la frase “Al otro lado sólo hay dolor”. Y alguien, con mucha peor baba y mucha más gracia había añadido en rosa “Y rosquillas”.

El enano comprobó nuevamente su equipo. Una armadura completa de kevlar y cota de malla de anilla pequeña y doble trenzado le cubría desde el cuello hasta los tobillos. Guantes de titanio con pinchos en los nudillos. Hombreras de Mitrhil con cuchillas afiladas y tratadas con aliento de dragón. Botas de cuerno de Mumakil. Casco de plata élfica con refuerzos de colmillo de Balrog.

El blindaje parecía correcto.

El equipo de comunicaciones de combate y supervivencia de Vinyatech parecía funcionar también. Tenía audio y video conectados con la Sala de Guerra del NQ. El detector de movimiento, de olor a pastelillos y de saturación capilar de pies también estaba activado. Y las armas estaban en su sitio. El lanzallamas, el lanza-dardos envenenados, las granadas de fragmentación, las granadas de “diversión” (llenas de pequeños bollitos de semillas que atraían hacia si a cientos de “ellos” antes de estallar), el hacha de doble filo de su padre y la maza Aplastaescrotos de su madre.

Estaba todo.

Barbaestropajo se meso las barbas una vez más. Se colocó el casco. Encendió la llama de su lanzallamas y dijo por su intercomunicador:

- Corazoncito 12 en posición frente a Puerta 75. Listo para entrar. – “Corazoncito”, pensó Thorin “¿pero quien diablos pone estos nombres?” La respuesta le llegó casi de inmediato por el canal de audio.

- Corazoncito, aquí mando de Operaciones, al habla Lily Espunkmeller, su elfa de enlace. Entre cuando quiera y deles duro. Y si ve algún recuerdo me lo trae, que me gustaría tener algo de esa parte del NQ tan, tan, tan salvaje. Suerte, guapo. – La voz dulce y melosa de la elfa era justo lo mejor para insuflar en el guerrero el animo bélico anterior a la batalla…

Thorin no se mesó las barbas pero lo hubiera hecho de haber podido. Fijó su mirada en la puerta blindada y esperó. A los pocos segundos escuchó el ruido de la descomprensión de los mecanismos de contención y el crujido de los sellos metálicos que se abrían. La Puerta 75 comenzó a abrirse lentamente. Al otro lado sólo había oscuridad.

Barbaestropajo activó los sensores y encendió los cuatro potentes reflectores que colgaban de su armadura. Respiró hondo y dio un paso hacia delante.

- Malditos hobbits. Malditos elfos. Maldito submarino…

La figura del enano se internó en la oscuridad y tras él se cerró la Puerta 75 una vez más.


¡Únete ya mismo!

Febrero 24, 2009

Algo de humedad

Poner a flote un submarino que se empeña en no flotar es, cuando menos, una tarea titánica y muy costosa. No sólo por las vías de agua incontroladas en las bodegas, ni tampoco por la numerosa (aunque controlada) plaga de hobbits-canívales que aún perduran más allá de la Puerta 75. Sino porque es extremadamente dificil encontrar voluntariosos tripulantes que accedan a unirse a un plantel que se caracteriza por su alto nivel de volatilidad (en todos los sentidos).

¿Cómo convencer a un joven grumete cuando el más veterano lobo de mar apenas lleva embarcado unos meses?¿Y como atraer a un científico de postín y reconocido (o no) prestigio a una embarcación cuyos laboratorios han sido convertidos, con el paso del tiempo, en casinos y casas de masajes de pies peludos?

Eso sí, hay trabajo para aburrir y la diversión está garantizada. Fíjense en el caballero de la foto. Ahí está, nadando un poco para relajarse en uno de las maravillosos pasillos-piscina de la zona de bio-laboratorios. Admiren esa brazada, ese estilo, esa saber estar ¿no les da envidia?¿De verdad no les corroe una extraña sensación por su interior? Pero ustedes ¿de qué pasta están hechos?

Venga, aventúrense en el Númenor Quest de una vez por todas y demuestren de lo que son capaces. A la derecha tienen el enlace que les llevará a la que será, sin duda alguna, la experiencia de sus vidas.


Qué somos

Diciembre 29, 2008

NQ para niñosPara mucha gente que desconoce el proceloso mundo de los submarinos de alta tecnología y bajas prestaciones, es díficil comprender porque siempre es rentable para la sociedad invertir en investigación. En las cosas de la mar no suele haber grandes resultados, ni espectaculares hallazgos. Ya no hay tesoros en el Belegaer, ni tampoco oscuras criaturas que descubrir. Todo eso ha quedado reducido a las obritas de ficción que leen los niños de aquí y allá. La Razón ha desplazado a la Imaginación.

El NumenorQuest es, por lo tanto, una herramienta de que se ha dotado la Universidad Autónoma de Númenor para desmontar mitos, descubrir engaños y poner en práctica cientos de experimentos que darán cuantiosos beneficios tanto a la sociedad como a la universidad. No hay sitio para le épica ni la poesía. No hay lugar para la aventura y el romance. Se trata de matemáticas, física, ingeniería, etc. ¡O eso nos quieren hacer creer algunos!

El Proyecto NQ es mucho más que una ecuación o un paquebote. Y lo vamos a demostrar.


Trabajo en lo más profundo

Diciembre 14, 2008

Sala de Máquinas

Para que una armatoste tan grande como el NumenorQuest funcione, es necesario mucho trabajo en la Sala de Máquinas. Apretar tuercas, engrasar cadenas, asegurar pistones, rematar remaches, remachar remates, comprobar el núcleo de fusión y el de fisión, evitar que los hobbits lo ensucien todo.

Trabajo que no se ve pero que está ahí.

Así que gracias a la ayuda de Dan Solo en breve tendremos una Sala de la Tripulación (al más puro estilo Hall of Fame) que será un gustazo ojearla. Y mientras tanto confiamos en que el submarino se vaya llenando (ya han llegado Feadûr y Postalberto, además de Dan).

Poco a poco pero sin pausa.


El NumenorQuest te necesita

Diciembre 6, 2008
Únete a la tripulación de NumenorQuest

Únete a la tripulación de NumenorQuest

Si quieres surcar los siete mares de Arda.

Si quieres investigar los misterios que se esconden bajo las aguas.

Si quieres llegar a dónde no ha llegado ningún otro edain antes.

¡Únete al NumenorQuest!

Se necesita de todo: marineros, oficiales, técnicos, diseñadores, cocineros, buzos, médicos, ingenieros, jardineros, pintores, pasteleros, músicos, cómicos y mimos.

Y, sobre todo, que tengas sentido del humor y ganas de pasarlo bien.


La Historia comienza a escribirse.

Noviembre 24, 2008
Ensamblaje del modelo de madera

Ensamblaje del modelo de madera

La tecnología es algo que no se alcanza de la noche a la mañana, ni de una edad a la siguiente y a veces, aunque hayamos llegado a ella, cuesta dominarla. Y si encima tenemos en cuenta que por medio hay hobbits, burocracia gondoriana y una buena dosis de becarios incompetentes (además de los típicos “celos profesionales”) lo sorprendente es que haya NumenorQuest a estas alturas de Arda.

Pásense por la sección de Historia de esta misma web y conozcan como se gestó este proyecto que pretende resucitar una vez más al calor de la UAN, sus gentes y sus amigos (nuevos y viejos).


Toquiteando aquí y allá

Noviembre 11, 2008

Pues eso, estoy probando a ver si soy capaz de adaptarme a WordPress.

El camión de la mudanza nos espera en la puerta

El camión de la mudanza nos espera en la puerta